Planta de misionero

Planta de misionero

La planta del misionero, es una planta de interior de la familia de las Urticáceas.  Es una planta que no suele adquirir grandes dimensiones. Presenta un tallo único desde el que crecen unas hojas con un peciolo largo. Las hojas son redondeadas y suelen tener una vida media larga. Al caerse van dejando desnudo el tallo central de la planta.

Bajo ciertas circunstancias, puede presentar una floración consistente en flores rosáceas pequeñas muy llamativas.

lo ideal es colocarla en una ubicación muy luminosa donde no reciba los rayos del sol directo, ya que podría quemar sus hojas. Colocarla cerca de una ventana, donde una cortina filtre la luz.  Las plantas en el interior reciben luz de manera lateral, por lo que es habitual que se inclinen hacia donde viene la luz. hay que girar la maceta muy poco a poco y progresivamente, pues hacerlo con demasiada frecuencia puede estresar a la planta.

En cuanto a los riegos prefiere suelos húmedos pero no encharcados. Por ello, en invierno espaciaremos los riegos y en verano las regaremos con mayor frecuencia siempre con cuidado de no pudrir sus raíces por exceso de riego.

Rociar las hojas con agua destilada para que se muestren más turgentes y limpiar de paso sus hojas de polvo depositado en su superficie.

En cuanto a plagas, no suele presentar demasiadas, siendo infrecuente pero no excepcional la presencia en algunos especímenes de araña roja en meses de verano o cochinilla.

Abonar durante los meses de más calor, en primavera y verano.  Esta es una planta de lento crecimiento, por lo que no es recomendable excederse con el abono.

Esta es una planta que no necesita ser podada, pero si es necesario eliminar todas las hojas que se encuentren deterioradas.

No tolera las temperaturas muy bajas, ni tampoco muy altas.

 

La Mazeta. Tu Floristería en Zaragoza.