La hortensia de invierno

Características de la hortensia de invierno

La hortensia de invierno se trata de una vivaz de poderosos rizomas, muy resistente ya que proviene de Siberia y Asia Central, donde el clima es muy extremo.  Las hojas son perennes, grandes y bastante duras, de color verde brillante, con nervaduras muy marcadas, naciendo desde el rizoma, donde sus largos pecíolos en la base adquieren un color de tono rojizo. Existen variedades donde  las hojas son de color púrpura; en otras, el verde se vuelve cobrizo por efecto del frío en invierno.

A mediados del invierno comienza a sacar racimos de flores con forma de campanilla, generalmente rosadas, aunque algunas variedades pueden dar flores de color magenta, carmín, púrpura o blanco. Pudiendo reflorecer en otoño.

Pueden cultivarse en cajonera, maceta, terrazas y balcones.

Ubicación de la hortensia de invierno

Se sitúa habitualmente en semisombra, aunque si el suelo es muy húmedo tolera el sol directo.

Riego

Resiste mal los suelos secos y la falta de agua por lo que los riegos han de ser moderados, pero sin encharcar, ya que puede producir la podredumbre del rizoma.

Plagas y enfermedades

Los caracoles y babosas encuentran muy apetitosas sus hojas y tallos, por lo que habrá que mantenerlos alejados.

Cuidados

Tras la floración es conveniente cortar todos los tallos una vez las flores estén marchitas.

Soporta sin dificultad las bajas temperaturas.

El suelo tiene que ser rico en humus y estar bien abonado. Es conveniente abonarlas cuando estén en pleno desarrollo. El mejor momento para su plantación es en invierno.

Se propagan por división de mata a finales de invierno, antes de la floración o en verano.

 

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