Glicina

Características de la Glicina

La Glicina es una planta frondosa con un fuerte crecimiento, es una planta trepadora que puede crecer hasta los 15 metros de altura convirtiéndose en un árbol lleno de colorido. Las flores comienzan a deleitarnos a finales del invierno cuando la primavera ya aparece en el horizonte cercano, incluso sus racimos de flores aparecen antes que sus hojas  son de color blanco, azul, malva o violeta.

Las hojas de la Glicina son caducas, de una ligera forma oval, peludas y sedosas.

Una vez que finaliza la floración aparecen sus frutos, hay que tener cuidado con las vainas de sus frutos, porque son tóxicas para los niños y para las mascotas.

Ubicación de la glicina

Necesita luz solar para florecer de forma majestuosa, aunque también se la puede situar en zonas de semisombra si los veranos son muy calurosos.

Riego

Aunque aguanta los periodos de sequía, la Glicina necesita riegos frecuentes en verano, al menos los suficientes para mantener cierta humedad en el sustrato.

Plagas y enfermedades

Puede enfermar cuando recibe mucha cantidad de agua ya que ésta desplazará el oxígeno del suelo y hará fermentar sus raíces. Incluso podría provocar la aparición de hongos entre ellos la Phytophthora. Otro problema frecuente que suele sufrir es la aparición de pulgones.

Cuidados

A principios del verano se deben eliminar los brotes con las flores ya marchitas; de esta manera se evitará la maduración del fruto y se incentivará además, la nueva floración.

Añadir todos los años abono para que crezca adecuadamente.

Tarda unos cuantos años en empezar a florecer desde que se planta. Florece sobre los ramos crecidos el año anterior.

 

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